¿Se puede echar de menos una vida que no has vivido, una que no es la tuya? ¿Se puede añorar un aire que no has respirado, unos ojos que no has visto, una persona que no has conocido? ¿Se puede sentir nostalgia de un pasado que no te pertenece, que no es un recuerdo tuyo?
A veces me doy cuenta de que me estoy paseando entre las ruinas de un cementerio por estrenar, sin una sola historia resumida en dos fechas. Me percato de que las conversaciones están vacías y que todas las palabras carecen de sentido porque han sido tan usadas que se han quedado obsoletas, se han gastado. Llego a la conclusión de que todo lo que me rodea es tan irreal que parece incluso absurdo hacerle frente a nada o querer cambiarlo.
A veces veo, al fin, que no soy feliz porque ni soy ni me siento libre. Abandonada, sí, pero libre no. Es muy distinto cuando quiero estar sola que cuando es así como me siento, y estas nubes que encapotan el cielo son las únicas que me acompañan, las únicas que están al lado de este alma empañada de tristeza. Soy una mera espectadora de la vida propia que se pregunta cuánto va a durar el espectáculo.
¿Se puede echar de menos una vida que no has vivido? Una de esas que no me sabría a hiel.
No hay comentarios:
Publicar un comentario