Resurgí de mis cenizas como el ave fénix y, entre llamas, mi corazón volvió a morir.
Resurgí de mis cenizas como el ave fénix y, entre llamas, dejé de existir.
Resurgí de mis cenizas y dejé tras de mí un reguero de lágrimas: todas ellas pudieron florecer.
Como el ave fénix resurgía de mis cenizas y... fui.
No hay comentarios:
Publicar un comentario