miércoles, 21 de noviembre de 2012

Polaroid

Me alegra saber que el punto de tu "i" sigue intacto. Tal como llorásenlo las magnolias, derrochando las brumas boreales.

Me personé ante la fotografía y perfilé la silueta de cada piedra, cada recoveco en las grietas que tan bien conocía, que había palpado mil veces, cuyas hendiduras mis huellas dactilares habían palpado...

Sentí el aroma del monte y en mis manos hormigueaba la pinaza de los abetos. Pude tener la ilusión de la superficie de las rocas, plagadas de liquen, en mis palmas y la fresca temperatura hendía en mi piel.

Miré hacia arriba, y vi el hoyo en la montaña, y vi la falla, y vi la verja de metal, y vi los adoquines, y vi la rosada y el primer rayo del sol asomando tras los picos escarpados y, a lo lejos, la última nevada.

Me alegra también tener la certeza de que la luna sea esa dama catapultada por algún loco amante...


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