La princesa
de la niebla
se paseaba,
ingrávida,
por su palacio
de cristal,
y miraba
hacia afuera,
preguntándose
si todo lo que veía
no iba a ser mentira...
Lo único que no
era transparente
era ella misma:
<<¿Cómo llegaré a conocerme?>>.
Herrando los errores...
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