Remendamos heridas
con costurones de telaraña,
donde se perla la rosada
cuando empieza a despuntar el alba.
Lanzamos mil flechas al aire
y recogemos una nueva por presa.
No nos servimos del hígado
para escrutar el futuro.
Me sirve con saber que algún día volverás a estar tú.
No hay comentarios:
Publicar un comentario