Que yo haya dejado de imporarte no significa que tú hayas dejado de importarme a mí.
Si estuviste a mi lado por un interés, aunque tan sólo fuera un segundo, sabes que has tumbado un vaso sobre todos los ases de la manga.
Desparramamos las fichas del dominó, tratando de hacer de un efecto imposible algo alcanzable. Raspamos nuestras rodillas y raspamos nuestros corazones, específicamente, tú te serviste de una lima y yo, yo me serví de mí misma.
Entonces, ¿qué somos ahora?
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