domingo, 22 de julio de 2012

Sigilo

A veces soy la reina de los silencios, la diosa de las metáforas, un aullido segado por la inminente caída de un pétalo de cerezo. Y me gusta serlo. Puedo matar por mis palabras, y con ellas, por eso a veces me gusta estar así. Las notas de la ausencia del sonido retumban en las tramoyas de mi interior, y hacen que sienta un zumbido en mi pecho propio de las vías, cuando se acerca un tren... Y mis emociones son así. Me atropellan, me embisten y siento cómo cortan mis muñecas, y con el brotar dulce cálido de esa sangre, que son las mariposas de mi mente, me libero.


A veces me gusta creerme la diosa de las metáforas, vivir en castillos en el aire. Pero vivir. Porque cada paso que doy es una pausa celestial, aunque volátil. Y tras la máscara pedante se encarama a mi alma una serpiente, cuyo veneno inyecta en mi mirada, siendo la más almibarada de mi existencia.


A veces me recreo en mi reflejo, donde impactan todos los fonemas... Y es entonces cuando sé que esa soy yo.

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