viernes, 20 de julio de 2012

Manías de mujer 30

Vale, estoy harta de todo esto, te lo juro.


Para empezar, estoy harta de los tíos, que son todos unos capullos. En especial Marcos. Vamos, ¿a quién se le ocurre ponerme los cuernos en mi propia casa? Nunca brilló por su inteligencia, pero ahí se lució. En mi cama, la chica con uno de mis tangas puesto, y él... Prefiero no contarlo, no sea que te escandalices. Bueno, el caso es que va y no se le ocurre otra cosa que acostarse con una chica que debe acabar de cumplir los veinte. No creas que soy una mujer despechada, no. Más que nada, porque pienso demostrarle a Marcos que no le necesito para nada. Ni para el sexo, porque tampoco valía la pena.


Así que esta noche me voy con mis amigas, todas divorciadas. Sólo faltaba yo, y de qué manera. Bueno, el caso es que estas trentañeras se van por ahí de caza. Y a bailar, a dejarnos los tacones bailando. Y a dejar el móvil apagado para que nuestros ex(s) no nos molesten. ¿Te vienes?


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Y al volver a encender el móvil, tengo diecisiete llamadas perdidas y un mensaje de texto: <<Lo siento, amor mío, ¿me podrás perdonar?>>. Y hay un puñetero sentimiento de lástima, pero se me pasa pronto mientras pulso <<Borrar>>.


No le necesito. No. Te lo aseguro.


Igual necesito terapia.

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