martes, 2 de agosto de 2011

LAS CONVERSE DE CENICIENTA (Capítulo 5)

5-El demonio tiene alma


        Dejo mi mochila en mi habitación y voy a la de Lucy. Llamo a la puerta.

        -¿Lucy?-pregunto. No quiero se brusca esta vez.
        -Pasa.

        Entro al cuarto y lo veo todo ordenado y perfectamente limpio. Las paredes son de un melocotón suave con algún detalle un poco… No sé cómo describirlo. Por aquí una cenefa de florecillas marchitas en un tono más oscuro, por allí algo escrito con letra elegante y fina… El ambiente huele a césped y rosas, pero es un olor muy leve. Los muebles son de madera clara, prácticamente blanca y cuidada. Las cortinas son suaves, blancas, casi transparentes, y el escritorio es amplio y ordenado. Las estanterías están llenas de fotografías, álbumes, libros… Y la cama parece cómoda y mullida. Es una sala acogedora, nada cargada de rosa y fucsia como yo imaginaba. Parece de otro mundo… Como si no fuera de esta casa.

        -¿Me puedo sentar?-¡Claro que sí, es mi casa! Pero, no sé porqué, en esta sala me siento diferente…
        -Adelante.

        Me siento cuidadosamente en la cama, de sábanas rosadas.

        -Vale.
        -¿Por qué?
        -¿Por qué el qué?
        -Sally y tú. ¿Por qué os metéis tanto conmigo?
        -Porque eres una pava-lo acabo de decir y ya me arrepiento. Lucy me mira, atónita, y me empiezo a sentir mal-Perdón. A ver, si lo hacemos es porque… porque tú siempre estás con Alison, y nos miras así… Por encima del hombro… Y a veces nos haces sentir mal, como esta mañana. ¿A qué venía eso?
        -¿Por qué me querías dar?
        -Por eso que estabas diciendo sobre Edith… Será escocesa y lo que tú quieras, pero no la conoces. Y es maja. Además, ya me dirás tú porqué me has hecho esa foto…
        -¡No es mi culpa!
        -¿Es la mía?-me empiezo a indignar, porque Lucy está volviendo a sacar su niñita interior.
        -¡Sí!

        Flipo.

        -¿Qué te he hecho yo?-digo en alto, mientras noto como me enfado más y más.
        -¡Tenías que estropearlo todo!
        -¡Yo venía a arreglar las cosas!

        Lucy está llorando, pero no por llorar. Llora de rabia, y me grita.

        -¡SALLY ES MI HERMANA! ¡Y DESDE QUE TÚ ESTÁS AQUÍ LO ESTÁS JODIENDO TODO, MALDITA SEAS!
        -¡Cálmate, guapita!-contesto insolente. La verdad es que nunca había visto a Lucy hablando así.
        -¡No te importa nada! ¡Sally y yo nos queríamos, y ahora por tu culpa me odia!
        -No he hecho nada-estoy sorprendida.
        -¡¿POR QUÉ?! ¿QUIÉN TE MANDÓ METERTE EN MI VIDA?
        -¡Mi padre y Alison se casaron y yo sólo intento sobrevivir!
        -¡A costa de los demás!
        -¡No me dejas hablar!
        -¡Fuera de mi habitación!
        -¡Cursi!
        -¡Imbécil!
        -¡Eres una estúpida niñita! ¡Por el amor de Dios, crece de una vez!
        -¡VETE!
       
        Está a punto de explotar. Yo tiento a la suerte y respiro hondo. Sé que sonaré muy impertinente.
       
        -¿Y si no?
        -¡VETE A LA MIERDA! ¿POR QUÉ HAS NACIDO?
        -¡Para salvar el mundo de niñatas como tú!
        -¡TE ODIO, CINDY SILVERWOOD!
        -¡Eres un engendro de Satanás!
        -¡HIJA DE PUTA!

        Aquí ya no me contengo más. Me acerco a la idiota y le doy una bofetada. Lucifer me mira. Sé que no quiere llorar, busca venganza. Sale corriendo del cuarto y se va al baño. Yo me lo tomo como una invitación a destrozar su palacio de hadas. Poco a poco, saco cada cosa de su lugar y la dejo tirada por el suelo. Esto es sólo el principio, mañana me ocuparé de su ropa.

        Ya es tarde. Intento dormir, pero no puedo. Lucy ha estado muy callada, no ha comido. Pensé que era una táctica, pero no es su estilo. Le he hecho daño… Ella se llevaba bien con su hermana. No era de piedra, tenía sentimientos. Quería a Sally, le gustaba su cuarto y ser animadora. Adoraba las fresas con nata y los caramelos de naranja. Lloraba, y se enfadaba. Y me odiaba. Me odia con toda su alma. Yo. No. He. Hecho. Nada. Malo. Es una mimada de mamá… siempre tan mona y adorable, y asquerosamente educada y querida y contenta con el mundo. Con todos menos conmigo, se descarga odiándome. 

        Pues está decidido. Mañana su querida ropita sufrirá varios cambios, desgarrones… Y no se atreverá a decírselo a nadie. Sufrirá en silencio. ¿Soy cruel? No, soy justa. Sus palabras aún suenan en mi mente… << ¿Por qué has nacido? ¡Te odio! ¡Imbécil! ¡Lo estás jodiendo todo!>> Pues bien, bienvenida a la vida real, princesita de pacotilla.


No hay comentarios:

Publicar un comentario