jueves, 21 de abril de 2011

Viento

Toda la mañana avisando, amenazando con romper en llanto. La tarde pensando, suspirando, llenándose los ojos de lágrimas... Y ahora llora, dejando un rastro cristalino y perfectamente circular, como brillantes pegados cuidadosamente al cristal de la ventana... Porque fuera llueve, y dentro de mí también...


Llevo la cuenta de los días que pasan y de los días que quedan. Te reclamo mentalmente, pero no estás, y sólo miro y recuerdo tus ojos, grandes. Convulsiones de tristeza con tu lejanía, aunque sólo quedan dos días. Parecen dos años.


Cierro los ojos y por mi mente desfilan recuerdos y pensamientos contigo, felices. Y creo que te tengo delante, que notaré un beso posado en mi mejilla, y en su lugar encuentro una lágrima reposando, e imagino que estás a mi lado para abrir los ojos y encontrar un vacío, motivo de mi desazón y que me llena penosamente el estómago y la cabeza.


Ha parado de llover fuera. En mi interior se avecina una tormenta. No tardará en desatarse.

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