domingo, 3 de febrero de 2013

Diario desperdigado

Importa tanto lo que el aire, el alrededor piense, que tengo que andar disculpándome siempre por apariencias y niñerías. Soy una armadura llena a rebosar de todo lo intangible, inimaginable y, al mismo tiempo, imborrable, inapelable. Increíble. Vanas sombras vanidosas y burlonas, tan imprecisas, subjetivas, que ni ser ni estar, tan sólo parecer es lo que nutre. El agua que corre por las grietas yermas de un alma quebrada.


Sé el peso que aprieta el nudo de la soga que me ahorca. Mantén mi cabeza hundida en un charco y haz que me ahogue. Húndeme, porque bajo el agua las lágrimas no importan, no se ven. Porque muerta seré olvidada, y con mi recuerdo, también mi pena.


Si tú saltas, yo salto. Si tú ríes, también lo hago yo. Si me besas yo te abrazo y oprimo mi pulso contra el tuyo. Pero si te vas... ¿cómo no te voy a pensar?

2 comentarios:

  1. Un aplauso de auditorio lleno.
    Aunque en "Húndeme, porque bajo el agua las lágrimas no importan, no se ven. Porque muerta seré olvidada, y con mi recuerdo, también mi pena" Me dio una sensacion amarga, de esas que no me gustan para nada.
    Me gusta como escribes, tal vez es un cliche decirlo, pero con leer esta entrada me quedan despejadas las dudas, de que sabes describir muy bien los sentimientos.
    Un beso enorme (^-^)/

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    1. Es lo que más me gusta describir. Es tan abstracto lo que siento pero a la vez tan propio, tan mío...

      Mil gracias por tu comentario, me encanta tu blog.

      Un abrazo <3

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