domingo, 10 de febrero de 2013

Reprimida

Yo estaba sentada y escondida en mi grueso jersey mientras mis mejillas enrojecían por la proximidad al calor. Estaba enfrascada en la página 63, cuando levanté la mirada y vi su perfil recortado contra el día gris y frío. Estaba caminando, pasaría muy cerca de mí... No podía apartar la mirada de él. Era alto y siempre sonreía, pero por alguna razón, ese mediodía tenía el semblante serio, pensativo. Me fijé en sus pestañas, su nariz y sus labios, y una voz, en el seno de la esquizofrenia, susurró: <<Bésale>>. Mis labios estaban secos y mi lengua los recorrió en su interior.

Sus ojos se posaron en mis pupilas durante medio segundo, y volví a meter la nariz en Salinger. ¿Qué iba a hacer alguien como tú con alguien como yo?

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