domingo, 26 de agosto de 2012

Tirantez y pomada

Estás en todas partes, 
y te esfumas. 
Lo estabas, es cierto. 
Corrígeme. 
Ya no.

Y tú, mi amor... Eres los hilos de mi atrapasueños, mi duermevela, las plumas que cuelgan de las ramas celestes. Aparece. Rompamos el tiralíneas, los pies llenos de tinta, y cada palabra son los pasos que hemos dado juntos.

No lo rompió, no. 
Nunca lo hará. 
Rompió una conexión, 
de un lazo de terciopelo 
que se volvió esparto.
Lo rompí también yo,
pero quedó yermo por ambos.

Y tú, mi amor... Eres el símbolo del infinito, de una resistencia irresistible. Y tú, mi amor, eres el signo de las gotas de agua, del néctar inyectado. Somos melómanos inmortales, palma con palma, nota con nota. Saltamos por los pentagramas y la música susurra una única palabra, una única estampa: irrompible.

No es hora de 
reprochar las cosas
tampoco tenía intención
ya no es nada,
sólo un recuerdo
en un angosto pasadizo.

Y tú, mi amor, eres quien disipa mis temores. El funambulismo deja de ser un peligro si está la perspectiva de ti. Un arcoiris monocolor. Azul. ¿Qué más dará el resto, amor?

3 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. Precioso. Eres una artista, espero que al final del recorrido el mundo se de cuenta de que en una casita de una ciudad vives tu.
    Ahora solo puedo decir: felicidades.

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  3. Gracias, Colt Jackson. Comentarios como el tuyo son los que me dan ganas de seguir escribiendo.

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