A veces, te levantas con un día gris, y las nubes enmarañadas en un combate que no quieres presenciar. Y durante todo el día te sientes bajo el peso de una luz pálida oblicua, repiqueteando la migraña. Y entonces cae la noche, y todo te deja de importar... Quizás es el "fundido en negro", que calma cualquier cosa inoportuna, molesta o dolorosa.
A veces, te levantas con un día azul, y el sol brilla con tanta fuerza que piensas en el mar. Y durante todo el día contemplas un par de nubes blancas que pasean como ovejas en un prado celeste, y el tiempo incide en tu bienestar, haciéndote sonreír más. Y entonces cae la noche, y sabes que has pasado un día maravilloso. Quizás es esa luz, que exalta tus comisuras curvándolas hacia arriba.
Es sólo una inocente suposición.
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