sábado, 14 de abril de 2012

Diarios adolescentes


Hoy me he cruzado con Javier, que es un año mayor que yo y es muy guapo. Es alto, fibroso, tiene el pelo negro y unos ojos verdes amarillentos de locura. Obviamente, tiene novia y mil pretendientes. Bueno, nos hemos cruzado y me ha dicho <<Hola, Laia>> con su voz grave y ronca y su mirada tan seductora… Y tú dirás: ¿cómo puede saber un tío bueno mi nombre? Pues fácil. Yo soy subdelegada de mi clase, y él es delegado de la suya, por lo que hemos coincidido en más de una ocasión en las reuniones. Y soy subdelegada porque alguien tenía que serlo, y todos acordaron encasquetarle el puesto a la más friki, o sea, yo. Pero nadie contaba con que en otra clase sacarían a un chico tan guapo. ¡Qué desgracia para él, y que suerte para mí! Bueno, pues le he saludado con la mano y una sonrisa, y me he sentido feliz. No se puede negar que, si eres una rara invisible para casi todo el mundo, que un chico guapo te salude te pone contenta sí o sí. ¿Qué? Que sea rara no significa que no me puedan gustar los especímenes masculinos. No digo que vaya a ser el amor de mi vida (más que nada, no tengo ni media oportunidad con él), pero lamento mucho decir que deseo y a la vez no quiero por nada del mundo que llegue la próxima reunión de delegados, porque no quiero que me guste, pero no lo puedo controlar. Por suerte y, por desgracia, este trimestre hay que organizar el Día del Libro, así que hay muchas reuniones de delegados. Sólo Martina y Claudia lo saben, aunque no sé si decírselo a Tira. Estoy hasta el cuello. Mientras tanto, intento no pensar mucho en ello, aunque no puedo evitar ponerme colorada si me cruzo con él. No estoy enamorada, pero me gusta. Y lo lamento mucho. De todos modos, ¿quién se fijaría en una chica que lleva katiuskas cuando no llueve, jerséis de pico con rombos, pantalones a rayas y el pelo recogido siempre en una cola o en trenzas para disimular el descontrol que llevo? Nadie. Ni mucho menos Javier.
            Pero me quiero olvidar de él.
            Odio el amor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario