Ya puedo contar las horas
para verte volver
sonriente, despeinado,
con cara de ángel.
Mientras mato el tiempo
(mientras el tiempo me mata a mí)
espero, y espero, y espero
y te espero.
Se abren las puertas
y mi mirada, inconsciente
busca una melena rizada.
Y me acuerdo de que no estás.
La mitad.
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