miércoles, 12 de octubre de 2011

Cuatro euros con veinticinco, por favor

Cuento las monedas de un céntimo que brillan, de bronce, bajo los rayos de la última luz de septiembre. No brillan igual que brilla este colgante que reposa en la hendidura de mi cuello. ¿Por qué? Porque todos quieren reunir céntimos, pero no reunir colgantes y lo que significan. El dinero es la base de todo. Fíjate hoy, en una cafetería, 4'25€ por un café y un batido... Y es que atacan donde más le duele a la gente, en la economía. Malditos superficiales...

No hay comentarios:

Publicar un comentario