viernes, 2 de septiembre de 2011

Cadáver de desamor

No siento, porque me duele. No respiro, porque me llena de vida. Y estoy muerta, tirada en el arcén del kilómetro 54 de la autopista que me traía de vuelta, un número más, otro nombre en la lista del pasado. Ya nada importa. A veces una frase me basta para abrirme las arterias, son cuchillas que se hunden en mis antebrazos y los surcan, con una malvada sonrisa sangrienta. Entiende por qué ya no amo, eso me mató. No el amor, ni él, fue el dolor de un adiós que no entraba en el guión escrito, preconcebido por dos enamorados. Ahora sólo soy un desecho de mi alma en un rincón de la habitación.


Espasmos. No me quiero morir. No me sueltes de la máquina que me mantiene con vida. No la desactives, no me desenchufes. Quédate aquí, vive conmigo en este momento. Quiero ser feliz.



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