sábado, 27 de agosto de 2011

La vuelta a la tortilla

Hay veces que no basta con decir: "¡BASTA!", hay veces en el que El Individuo persiste, por más que se quiera ahuyentar, echar, pegarle una patada en el culo, exiliar, y etcétera. Esas veces uno se traga las ganas de aligerar su rabia a manotazo limpio, y tan sólo se dedica a observar cómo se comporta Dicho Sujeto, a reírse de puertas para adentro. Dicen que no hay mayor placer para alguien inteligente que hacerse el idiota ante un idiota que se hace el inteligente. Bueno, hay mucha verdad en eso, pero suele costar hablar con uno mismo. Digo suele, eh, que siempre hay gente que va al revés (aquí escribiendo hay un ejemplar). También, alguien dijo que todo es divertido hasta que alguien se hace daño, y entonces es graciosísimo. Ahora me dirás que nunca te has reído con un vídeo de alguien pegándose el castañazo de la historia en YouTube. Hipócrita... Porque  hace gracia que alguien se haga daño, ¡claro que es divertido! Hasta que te haces daño tú, pero al menos la gente se lo pasa bien. Al grano, si El Imbécil que tienes delante recibe, yo qué sé... un pelotazo, te descojonas, ¡vamos que si te descojonas! Y te sientes el rey del mambo, y te burlas... Entonces, ahora... ¿Quién es El Homo Austrolopitecus ahora? Pavo...

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