sábado, 30 de julio de 2011

¿Se ve infectado?

¿Te ha dolido? ¿Has notado el corazón latiendo en tu sien? ¿Has sentido desmontarte de dolor, desquebrajarte? ¿No te gustó que se lo gritara al mundo? Pues lo siento... Por una vez quise que fuera equitativo. Hay millones de pastillas, tiritas, antibióticos, que te podrán curar, pero a mí no. Ya no tengo escapatoria. Me podré morder la lengua, tragar saliva, impedir que las lágrimas fluyan, pero eso sólo hace que mi mal aumente. ¿Lo habías pensado? Porque quizás tampoco comprendes el mal humor, el dolor ajeno. No se te ve infectado, ¿de verdad a ti te duele? Entonces no eres como yo.

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