viernes, 8 de julio de 2011

LAS CONVERSE DE CENICIENTA (Capítulo 4)


4-Aguanta mientras puedas


        Tras una sudorosa, pegajosa, agotadora y aburridísima hora de gimnasia, tengo que entrar a la asquerosa ducha del vestuario. Aún sospeso la opción de ducharme o no. Depende del estado de las miserables cabinas de ducha…

        Vale. No me ducho. Nada más abrir la portezuela con bisagras de dudosa resistencia y calidad, me ha recibido una familiar visión de unas juntas negras, algo que debieron ser azulejos medio en ruinas, todo lleno de moho y soltando un pestazo vomitivo. Así que me he mojado un poco en el grifo del lavamanos (en mejor estado que las duchas, informo) para parecer aseada, y me he echado medio bote de desodorante, me he cambiado de ropa y me he sentado en el banco destartalado del vestuario. ¡Qué buenas instalaciones, las del instituto! Al menos tenemos agua caliente y las que se duchan no lo pasan del todo mal.

        -Oficialmente, nos hemos quedado sin agua caliente-dice Eve, una amiga mía. Ella es de las que se duchan, o al menos, de las que se duchaban. Se viste a mi lado y salimos del cuchitril podrido que forma parte de este encantador instituto.

        Eve se tiñó el pelo de morado, pero ahora lo lleva de su negro natural. Tiene los ojos verdes, un poco juntos y una naricita pequeña. La chica tiene ascendencia italiana, de su tatara-tatara-tatara-tatara-tatara-abuela. Tiene un pececillo, Lucky, y una iguana a la que ha llamado Lechuguina. Eve se caracteriza por vestir de colores oscuros y alguna prenda chillona. Escucha Punk y Rock, y su grupo favorito es My Chemical Romance. Siendo como es un prototipo de gótica, nadie diría que es una amante de los animales y que adora pasear y hablar de cualquier cosa. Se le dan bien las ciencias, y en clase de química se lo pasa estupendamente entre probetas y tubos de ensayo.

        -Igual me tiño de naranja.
        -¿No has pensado en verde lima?
        -Lo llevé hace tres años.
        -Ya me enseñaras fotos…
        -Claro.

        Vamos a la cantina del instituto y nos sirven esa Masa-De-Algo-Desconocido (MDAD) que teóricamente es puré de patatas y filete de ternera, y esa “tarta de manzana” (hace falta valor para llamarlo así), aderezado con algo que parece zumo de naranja en un tetra-brick… ¡Muy apetitoso! Resignada, me siento con Eve, Sally, Julie y Annie.

        -¡Y entonces le han bajado los pantalones!
        -¿¡Qué dices?! ¿¡Va en serio?!
        -¡Sí! Y yo estaba delante-continúa, ufana, Annie. Al parecer ha habido un incidente con Steve en el aula de matemáticas. ¡Pobre chico!
        -¿Pero no has hecho nada al respecto?-dice, incrédula, Julie, defensora de la paz y la justicia. Broma aparte, se toma muy en serio los derechos de cualquier ser vivo, hasta de las hormigas.
        -Bueno, yo…-claramente, se avergüenza-iba a hacerlo, pero entonces ha llegado Allen y se ha puesto como una furia. ¡Daba miedo! ¡Se podría ir a la casa del terror de la feria!
       
        Nos reímos.

        -Bah, Allen prefiere a los adolescentes, está claro.
        -Y esta es la peor casa del terror del mundo-habla Edith, una escocesa que se mudó hace poco. Su acento claramente está marcado y se nota que es extranjera. Hay gente que se mete con ella… Y, evidentemente, ella no se calla. Es una chica con un temperamento muy fuerte. Se sienta con nosotras con la mayor naturalidad que he visto en mi vida y pregunta, con ganas de hablar e interés-¿Qué tal el día?
       
        Miro a Annie. Parece que no se llevan muy bien, y tiene cara de << ¿Qué derecho tienes tú para criticar este instituto?>>, aunque obviamente piense lo mismo.

        -¡Genial! Primero, Mc Dale con geografía.
        -¡Uuuh!-dice Julie con una mueca de desagrado. Odia la geografía. Según ella no le sirve para derecho.
        -Después, literatura-me encanta esa asignatura, pero mi profesora me odia-Y luego mates, después de lo de Steve. No lo he visto, pero Annie me lo ha contado.
        -¡Qué tostón! ¡Lo lamento, Sally!-dice Edith.
        -¡Estoy verdaderamente desolada!-se burla Annie.
        -Haya paz, haya paz…

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