miércoles, 8 de junio de 2011
Paréntesis
Correr descalza por la arena de la playa, dejando que esos miles de granitos de arena se cuelen entre mis dedos, que el suelo se amolde a mis pies que no dejan de dar vueltas y se acercan a la orilla para hundirse en el lodo marino. Dejar que las lenguas de agua fresca del mar me ensaliven poco a poco, primero media pantorrilla, después hasta mis rodillas que tiemblan por el contraste de temperaturas... Pasear medio metida en el agua, con el viento removiendo mi pelo, tocando mi piel suavemente, llenando mi pecho de sí mismo. Y el sol, a medio caer, me baña, me duerme, me arropa con su manta de luz para despertarme y despedirme de él... El sol que se tumba en su colchón de mar y se tapa. Aprovecho su calor, me lazo al agua, y nado hacia la noche que me saluda, amable, como los brazos de una madre cariñosa... Aunque tenga que volver a la rutina, chutando piedras por la calle, riéndome para sobrevivir, hoy me quedo aquí, entre estas comillas del mundo.
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