3-Un día en el exilio
¿Qué te parece si te digo que mi instituto es como todos los demás? Aburrido, ¿no? Pues sí, lo sabes perfectamente. Taquillas oxidadas, clases interminables, profes plastas, imitación de comida en el comedor, compañeros frikis, empollones, drogatas, canis, pijas, góticos, emos, tíos babosos y calentorros, tías que van a ser stripers y más calientes que los tíos… En fin, la variedad de siempre. Sally aparca su Lamborghini en el cutre parking del insti y pisa el suelo pringado. Lucy deja de criticar a Edith, una amiga mía. Yo salto fuera e intento estampar a Lucy contra la puerta del coche, pero el intento me sale fallido y caigo al suelo. La muy imbécil saca su móvil y me hace una foto.
-¡Esto va a Facebook!
Es que un día de estos te juro que me la cargo. Le dirijo muchas miradas de odio, pero la muy imbécil no se entera. Sally salta en seguida:
-¡Eh, so capulla, que te están mandando a la mierda vía miradas asesinas y no te enteras!
-¿Perdona? Mira, me lo dices a la cara. ¿Te enteras?
-Te lo he dicho para que te giraras, estúpida. Y ya que estamos, te voy a recordar que manchas mi sangre y que eres odiosa. Das asco, tan pija, tan insoportable y me haces venir náuseas cada vez que abres tu miserable boquita pintada de rosa conejo, ¿o es rosa prepucio? Mira, ya le estás pidiendo perdón a este regalo del cielo que es mi hermanastra, perdón por asquerosa y ruin, perdón por obligarnos a compartir techo contigo y perdón por esto, y como Facebook reciba la foto, mejor, cualquier foto que no nos guste, lo pasarás mal. ¿Te ha quedado claro, niñata?
¡Alucino! ¡Cómo es Sally, no se calla nada! Y vuelvo a alucinar cuando Lucy suelta un arrastrado perdón entre dientes sin ni siquiera mirarme. Sally, sin compasión, no duda en gritarle muy cerca de la cara:
-¡NO TE OIGO, MOCOSA MIMADA!
Todo el instituto se gira para mirar, expectante. Sally, contenta por el público, le susurra maliciosamente a Lucifer, que ya está temblando de miedo:
-¿Te vas a hacer rogar, princesita?
Lucy me mira, y veo que está a punto de llorar. Sally está sonriendo, disfruta, eso está claro. Miro a Lucy, temblando por la humillación y por que parece que no se lo toma tan en broma. Yo me levanto del suelo, por fin y digo bien alto ante el colegio y la sorprendida Sally:
-No pasa nada, arreglado-abrazo a mi odiosa hermanastra y le digo bajito, al oído-Esta vez pasa, pero te recomiendo que no te metas mucho con nosotras… En casa hablamos.-Noto que asiente en mi hombro y me aparto, y le digo al instituto entero-¿QUÉ PASA, QUÉ ESTÁIS MIRANDO?
Lucy se va corriendo hacia el grupo de animadoras, sus amigas teñidas de rubio, y Sally me pregunta, preocupada:
-¿Qué ha sido eso? ¿Estás enferma?-me pone la mano sobre la frente.
-¡No!-río-No. Pero es que me da pena. ¿Sabes? Estaba a punto de llorar… Igual nos estamos pasando…
-No creo.
-Bueno, de todas maneras, yo me voy a suavizar un poco con ella. Al fin y al cabo, es mi hermanastra. Voy a tener que vivir varios años junto a Lucy.
Sally suspira, parece malhumorada. Entonces, cuando Blanca y Aurora se acercan, le suena el móvil.
-¡Es él!-exclama, y yo les cuento a mis amigas la historia del TBDLT. Sally se pone un poquito coqueta y tontita al teléfono con Velevet, y bueno, creo que pronto le tendremos que secar la baba porque se le cae… En fin, ¡está enamorada (de nuevo)! Y esperemos que no sea un rollito “Express”, porque ella está colgada y eso le haría daño…
No hay comentarios:
Publicar un comentario