2-Una mañana rutinaria…
Te juro que un día de estos le pego un tiro. Cada día igual… Apago mi despertador con todo el cabreo del mundo y me quedo sentada en el filo de mi cama. Bostezo, y entonces me acuerdo. ¡Tengo que llegar la primera a la ducha! Cojo la ropa que me voy a poner y abro sigilosamente la puerta de mi cuarto. Con suma cautela, ando de puntillas y una vez pasadas las puertas de las habitaciones de Sally y Lucifer echo a correr al baño. Ya voy por mitad del pasillo cuando se abre una puerta de golpe y una despeinada Sally asoma la cabeza. En cuanto me ve grita:
-¡NO ANTES QUE YO!
Dos segundos después ya me está persiguiendo, y me alcanza. Grito, divertida y fastidiada y papá (mi padre biológico, Mike Silverwood) vocifera:
-¡¿Qué es todo este escándalo?!
Sally y yo nos giramos y nos reímos, y antes de que mi hermanastra pueda reaccionar arranco a correr y llego al lavabo. Cierro con pestillo, suspiro y desde el otro lado Sally patea la puerta.
-¡La vas a echar abajo!-exclamo entre risas.
-¡Eso es lo que pretendo!-Sally patea y grita a la puerta, mientras yo me quito el pijama y me meto en la ducha. Antes de abrir el grifo escucho a Sally pateando todavía y a Lucy diciendo:
-¿Qué es esto? ¿Es que una no puede dormir en paz?
Los golpes en la puerta cesan. Unos segundos de silencio bastan para que sepa lo que pasa. Sally ha cambiado de objetivo, y pronto se confirma mi sospecha. Oigo a Lucy murmurando algo como: <<No, no, por favor, no…>> y un grito salvaje sale de las entrañas de Sally. Lucy chilla como la pava que es y hace algo que pretende ser correr escaleras abajo, y Sally, detrás, grita algo que yo interpreto como una amenaza. Abro el grifo y un chorro de agua fría me moja de la cabeza a los pies. ¡Buenos días!
Salgo vestida, con el pelo seco y maquillada del baño. Sally está en su habitación, haciendo la cama y recogiendo un poco.
-¡Pss! ¡Eh, Sally!-susurro-. La ducha está libre, toda para ti.
En un instante Sally está corriendo por la casa y justo ve a Lucifer entrando en el baño. Frustrada, grita y coge a nuestra querida hermanastra por el brazo, se lo retuerce y saca la bestia que lleva dentro. Mira fríamente a Lucy y muy enfadada dice a voz de grito:
-¡No esta vez!
Cierra de un portazo con pestillo y la pava de Lucy se queda en el suelo, lloriqueando. Yo me río y, en cuanto escucho el << ¡Hurra!>> de Sally y el agua corriendo, bajo por la escalera a la cocina. Tengo hambre, y huele a beicon y huevos fritos que alimenta. Babeando aterrizo en mi silla y un plato se me pone delante suplicando ser saboreado. Bueno, vamos a darle una alegría. Muerdo el pan y bebo un sorbo de zumo de naranja, y Sally entra. Se sienta a mi lado y, tranquilamente (después de la tormenta llega la calma) me dice:
-Hoy has ganado.
-Sí-asiento, con la boca llena. Veo que una sonrisa pérfida se le dibuja en la cara-. ¿Qué? ¿Le has mangado el perfilador de labios? ¿Vas a cerrar el grifo del agua?
-No, pero por ahí van los tiros.-me mira y vocaliza- Adiós pintalabios.
-¡No!-estoy estupefacta. ¡Qué tía más cabrona!- ¿¡Rosa afeminado?!
-Sí, así es. Se ha quedado sin eso una semanita…
Casi me atraganto. Trago de un golpe todo lo que tenía en la boca y me bebo casi todo el vaso de zumo. Tosiendo intento calmar la montaña rusa que se forma en mi interior y cuando consigo parar, me doy cuenta de que aún hay algo más.
-También le he dejado sin agua caliente.
-¿En serio?
Y sí, justo cuando Sally se queja de que le cuesta desenredarse el pelo (eso le pasa por tenerlo tan largo. Desde que yo me lo corté no tengo ese dilema) entra nuestro querido blanco de diana. Sin pintalabios y tiritando.
-¿Qué, un chorro de agua fría?-pregunto con maldad. Ella bufa y levanta la cabeza. Creo que quiere parecer una altiva princesa ofendida. Para acabar de divertirme, prosigo- No hay nada mejor que una ducha con agua caliente. ¿No es así, Sally?
-Así es, Cindy. Veo que ambas progresamos en los campos de la experiencia y la sabiduría.
Me río, y papá se une. Sally también estalla en carcajadas e incluso Alison sonríe. ¡Esta es mi familia!
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