Sí, utilizo todas mis fuerzas para salir en adelante sin sentirme un simple maniquí tan frágil como la porcelana. Nunca dejaré que alguien coja la estilográfica con la que escribo cada capítulo de mi vida, cada párrafo de mi ser.
Las cadenas serán las cuerdas que me ayuden a escalar, que resistan mi sudor, mis lágrimas y que me aseguren la cintura, las muñecas y la cordura que se escapa conforme el viento surca mis labios de piedra.
Voy a derrochar toda mi energía en ser quién soy, en lo que pienso y en resistir las insistencias que traten aminorar mi paso rápido: me lo llevo todo conmigo.
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