de un jinete libresco
que cabalga las llanuras
siendo mi hidalgo caballero.
Ondas de arena y lodo
dorada estelar
de fauces dulces y tiernas
sin hielo, cerillas
con susurro de menta.
Caricias secretas
soplos indiscretos
y miradas furtivas
de avellanas perladas.
El retrato del caballero
recortado a la luz de la puesta
sobre los campos, molinos de viento
y el hidalgo suspirante
trotando hacia adelante
en su yemas besándome
y en mis labios posándose.
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