9-Abuela
in action
-Debía tener unos diecinueve años… ¡Ja,
ja, já! Lo recuerdo como si hubiera sido ayer… Bueno, yo era una muchacha hecha
y derecha, muy bonita por lo que los mozos del pueblo decían… Y una tarde
conocí a Anthony. ¡Qué hombre!-ahí se ríe como con descaro. A saber que vendrá
después-. Total, que Anthony me traía flores cada día… ¡Y yo las aceptaba con
mucho gusto! Y qué bonito era el jarrón donde las ponía…-esto va a ser eterno-.
Y un día Anthony me llevó a bailar. Yo me puse un vestido blanco y unas
sandalias preciosas, y fuimos a bailar. ¡Qué bien se movía! Esa noche me llevó
a casa también, ¡y me quiso dar un beso! Pero yo, formalita, le dije:
<<No, Anthony, no. Ahora no. >>. Y él se fue. Y a partir de ese día
íbamos muchas tardes a bailar… Y una noche fuimos a su casa. Entramos y
hablamos un rato, y él me besó. Yo no me resistí y fuimos hacia la cama…-¡Joder
con la abuela! Me va a contar ahora la primera vez que se cepilló a
alguien...-. Y nos tumbamos. No era la primera vez que me acostaba con un
hombre, no, no… Pero ahí estaba él, besándome, y yo al lado. Entonces se empezó
a desabrochar el cinturón, y yo no esperé más. Cogí y me fui diciendo que no
estaba preparada… ¡Pero era mentira! Anthony era un hombre encantador, pero yo
ya estaba con otros muchachos… Le dije que no creía que nos volviéramos a ver,
y le besé para despedirme. Me fui a casa y disfruté de un baño…
-¡Mamá!
-¡Abuela! ¡No sabía eso!
-Hay muchas cosas que no sabes de tu
abuela, pequeña…
Igual luego le pido consejos para
ligarme a algún tío decente… Si es que encuentro alguno, quiero decir. Bueno,
mi anciana abuela sigue con las historias y me doy cuenta que se ha tirado como
a diez diferentes en un mismo verano. Y yo aún virgen… Señor, ni que estuviera
desesperada… Ya llegará, de hecho aún soy una cría… Pero en mi instituto… ¡Qué
coño! ¡En mi instituto todo son putas! Mejor no me comparo…
Mamá, que parece tan formal suelta:
-¡Mamá! ¡Estás hecha un putón!
Y la abuela solo se ríe… Parece que no
le importe ser una furcia. Quizás ese sea el secreto… ¿¡Qué estoy diciendo?!
¿¡Qué contiene este té?! ¿¡Y estas galletas?! A ver si la abuela me ha
envenenado…
Pero, pensándolo bien, con Jim Hurley la
cosa fue de mal en peor, con Matt Jenks… Prefiero no recordar lo que pasó con
Matt Jenks. Aquello fue un desastre, con todas las letras… Pero es que en el
fondo nunca me he enamorado de verdad… No creo que sea importante, pero me
preocupa, como cuando Harry, mi hámster no comía y al final era que no tenía
hambre. Fueron cinco minutos de pura angustia.
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