lunes, 16 de enero de 2012

Fuera del Edén

En el Jardín del Edén 
me rindo al dulce siseo 
de la serpiente... 


Mas nunca voy a olvidar 
el trinar de las campánulas, 
el gorjeo de los pájaros, 
el sabor de la miel dulce, 
ni la más amarga nostalgia... 


Despedida del jardín del Edén,
con el certificado bajo el brazo...
Qué desgracia el nuevo mundo,
el mundo de verdad.
Tan rodeada estoy de sangre y demás...

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