viernes, 23 de septiembre de 2011

Davis

Miércoles, 21 de septiembre de 2011. Georgia, Estados Unidos. Le inyectan la muerte a un hombre por matar a otro. Diecinueve años en el corredor de la muerte, esperando su ejecución, que fue pospuesta tres veces. Recluido en su celda, cada día. Nadie revisa nunca su caso, nadie se preocupa por él, sólo Davis. Aguarda entre rejas, hasta que un día le sacan de su prisión y le atan a una camilla. Inyección letal.


El Estado: Impasible. La prensa: Exclusivas. El mundo: Polémica. La balística: Dudosa credibilidad. Los testigos: Siete de nueve han cambiado sus declaraciones. La familia: Destrozada. Troy Davis: Muerto. Inocente.


No le ha servido de nada intentar probar su inocencia. Su destino fue impuesto y cortado. Ni siquiera se sabe si sus cargos son ciertos. Y ya no está en este mundo, pero no lo han borrado. Aún podemos luchar por gente como él.

No hay comentarios:

Publicar un comentario