Crueldad:
-Podría decir que es cierto, que no miento, pero esa sería otra mentira. Angustiada por tenerte enredado en otra de mis redes de falsedad, echadas al mar. Y caíste en mi trampa, en mi juego mortal. Ya sabes que no tienes escapatoria, que no habrá final. No te hagas falsas esperanzas, pues el futuro que te aguarda, no es mejor que el que tuviste conmigo.
El hombre:
-¿Por qué lo haces? Disfrutas, teniéndome en duda, manteniendo una expectativa tan irreal como tu sonrisa, con la que me sedujiste, que me querías, dijiste, y tampoco era cierto.
Crueldad:
-Sí te quiero, pero no puedes ser para mí, así que te atrapo. No quisiera hacerte daño, pero soy así. Maldad pura. Suerte en tu muerte, y ahora, desaparece.
No hay comentarios:
Publicar un comentario